El bautismo de Cristo en un paisaje del Mosa

En el centro del cuadro, Jesús se inclina ante Juan Bautista, que vierte agua sobre su cabeza. La escena representa el bautismo de Cristo en las aguas del Jordán. Sobre Jesús, la paloma representa al Espíritu Santo enviado por el Padre.
Observen ahora el paisaje que rodea la escena. Aquí el Jordán se parece a un pequeño afluente del Mosa y, a la derecha, las rocas recuerdan los acantilados del valle del Mosa. No es casualidad: el autor del cuadro, Perpète Evrard, nació en Dinant en 1662.
Al situar esta escena bíblica en un paisaje familiar, el pintor la acerca a quienes la contemplan: la historia de Cristo no pertenece solamente a un pasado lejano. Se incorpora al mundo de las personas de aquí y de hoy.
Observemos ahora la actitud de Jesús. Se inclina humildemente ante Juan Bautista. Esta forma de representar su bautismo se desarrolla después del Concilio de Trento. En el siglo XVII, la espiritualidad cristiana concede un lugar importante a la penitencia. Juan Bautista predica «un bautismo de conversión para el perdón de los pecados». Cristo, Hijo de Dios, no necesita, naturalmente, ni bautismo ni conversión. Pero al recibir el bautismo de Juan asume plenamente la condición humana.