Santa Begga y Santa Ana

Este gran nicho albergaba antiguamente el relicario de san Perpetuo. Hoy acoge dos notables esculturas medievales de madera policromada.

Santa Begga, que data del siglo XV, se reconoce por su corona, recuerdo de su origen noble. Sostiene un libro y una pequeña iglesia, evocación del monasterio que fundó en Andenne.

A su lado, santa Ana aparece con su hija, la Virgen María, y el Niño Jesús: tres generaciones reunidas en una misma escultura. El libro evoca la educación de María; los racimos de uvas anuncian la Pasión de Cristo. Esta obra, realizada hacia 1500-1530, se atribuye al Maestro del Calvario de Lesve.

Pero observen sus colores. Las esculturas son medievales, pero la policromía que vemos hoy no lo es. Hacia 1880 fueron completamente repintadas y doradas de nuevo por Jules Helbig, siguiendo el gusto neogótico de la época.

Un bello ejemplo de cómo el siglo XIX quiso devolver a la Edad Media los colores que imaginaba para ella.