El yacente de Gérard Blanmostier

En este gran nicho reposa Gérard Blanmostier, fallecido en 1306. La inscripción nos dice que había fundado un altar en la colegiata.
Obsérvenlo. Parece joven y sereno, con los ojos cerrados y los brazos cruzados sobre el pecho. Viste simplemente una camisa con capucha. A sus pies, un león parece velar por él eternamente. En el imaginario medieval, el león evoca la fuerza y el valor, pero también la esperanza de una vida nueva.
La serenidad del yacente expresa algo de la mirada cristiana sobre la muerte. San Francisco de Asís podía llamarla «nuestra hermana la muerte corporal». Observen también la vestidura: aunque el cuerpo está tendido, la tela no se desploma. Parece casi liberada de la gravedad. Como si el escultor hubiera querido representar a un hombre ya sustraído al mundo terrenal, a la espera de la resurrección.