De la reconstrucción a la iglesia barroca

Después del desastre de 1466, la colegiata es reconstruida. La pila bautismal, realizada ya en 1472, testimonia la rápida recuperación de la iglesia.
En los siglos XVII y XVIII, el interior cambia profundamente de aspecto. Como en muchas iglesias de la época, muros y columnas se encalan por completo. Un nuevo mobiliario acompaña esta transformación y da progresivamente al edificio medieval un aspecto barroco.
Algunos testimonios de esta decoración siguen presentes hoy: el púlpito, el cuadro del Bautismo de Cristo y las cuatro grandes estatuas de santos obispos.